El líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) habría realizado modificaciones en su imagen en los años recientes para no ser reconocido
A más de un mes de la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, identificado como “El Mencho”, han surgido nuevos elementos sobre sus últimos días, incluyendo cambios en su apariencia física y detalles del operativo que derivó en su fallecimiento en Tapalpa, Jalisco.
Reportes periodísticos y datos derivados de la investigación apuntan a que el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) habría realizado modificaciones en su imagen en los años recientes, lo que habría influido en la forma en que era identificado por autoridades.
Parte de esta información fue difundida por el periodista Antonio Nieto, quien señaló haber tenido acceso a imágenes forenses del cuerpo, así como a datos relacionados con el seguimiento previo al operativo. De acuerdo con lo publicado por el periodista, las fotografías forenses muestran a un hombre con características físicas que coinciden con las imágenes previamente conocidas del líder del CJNG, aunque con cambios visibles en su apariencia.
Fotos forenses y peritajes: los elementos que confirmaron su identidad

Según los reportes, en las fotografías forenses se apreciaría rostro con apariencia más tersa, cabello corto, así como una barba definida, presuntamente cuidada y teñida. También se observaron dientes alineados y blanqueados, lo que en conjunto proyectaba una imagen distinta a registros anteriores.
Aparentemente, Oseguera Cervantes habría recurrido a procedimientos como lifting facial e implantes de cabello y barba, además del uso constante de productos estéticos para mantener su imagen.
Por su parte, la Fiscalía General de la República (FGR) confirmó la identidad mediante un proceso técnico que incluyó el análisis de distintos rasgos faciales, como proporciones entre ojos, nariz, mentón y estructura general del rostro. Este procedimiento se realizó con apoyo de herramientas digitales para comparar dichos elementos con fotografías validadas por autoridades internacionales.
Asimismo, la identificación fue respaldada mediante pruebas genéticas, utilizando referencias familiares, lo que permitió establecer coincidencias concluyentes. Las autoridades optaron por no difundir públicamente las imágenes del cuerpo. De acuerdo con versiones citadas en los reportes, esta decisión respondió a consideraciones de seguridad, particularmente para evitar posibles reacciones dentro de la organización criminal.
Reunión previa, vigilancia con drones y ubicación del objetivo

Además de los cambios en su apariencia, la reconstrucción de los hechos apunta a que el líder criminal se encontraba en una reunión privada en el Country Club de Tapalpa días antes del operativo.
Según información difundida por el mismo periodista y datos de la investigación, en el lugar se registró un flujo constante de personas, incluyendo integrantes de su entorno cercano. Durante ese periodo, autoridades federales habrían mantenido vigilancia aérea en la zona.
El monitoreo incluyó el uso de drones con sensores térmicos, así como sistemas para detectar la actividad de dispositivos móviles conectados a redes inalámbricas. Estas herramientas permitieron identificar la presencia de múltiples personas distribuidas en distintas áreas del complejo. También se señala que el seguimiento de un vehículo vinculado a una visitante contribuyó a confirmar la ubicación del objetivo dentro del lugar, lo que habría facilitado la intervención de las fuerzas federales.
El operativo se llevó a cabo en la madrugada del 22 de febrero de 2026, cuando elementos del Ejército mexicano ingresaron al área. El enfrentamiento que se registró derivó en la muerte de Oseguera Cervantes.
Con información de Heraldo de México
