
La incorporación de datos biométricos, como huellas dactilares y fotografías, en el CURP ha suscitado alarma y debate sobre su protección
El 24 de marzo, Ernestina Godoy presentó las acciones que se llevarán a cabo como parte de las reformas a dos leyes, con el principal objetivo de “interconectar a México y crear un sistema que permita el intercambio de información en tiempo real entre las autoridades”.
Sin embargo, esta iniciativa ha generado preocupación en las redes sociales, donde diversos usuarios han expresado su desconfianza sobre los posibles fines detrás de esta medida.
Una de las reformas clave es la incorporación de la CURP como un mecanismo oficial de identidad, que incluiría fotografía y huellas dactilares, permitiendo consultas en tiempo real.
En entrevista exclusiva con Infobae México, Álvaro Porras Vivas, Subdirector de Resoluciones del Instituto Nacional de Transparencia Acceso a la Información y Protección de Datos Personales, detalló el papel del gobierno en la protección de los datos biométricos y las confusiones y lagunas que podrían surgir en torno a esta nueva iniciativa.
El contexto
La nueva propuesta de integrar huella y fotografía en la CURP fue criticada por usuarios en redes sociales (Facebook: Dirección General del Registro Civil del Estado de Veracruz)
El objetivo de esta medida es mejorar el sistema de identificación de las personas en el país. Godoy propuso dos cambios importantes en las leyes que se enviarán al Congreso para su discusión.
El primero propone modificar la Ley General de Población para hacer del CURP (Certificado Único de Registro de Población) la principal forma de identificación. Esto ayudaría a reunir diferentes registros y a crear alertas que faciliten la búsqueda de personas desaparecidas.
Para que esto funcione, trabajarían varias entidades como la Secretaría de Gobernación, el Registro Nacional de Población (RENAPO) y la Agencia de Transformación Digital (ATDT).
Otras medidas incluyen la creación de una plataforma digital única para la identidad, imponer obligaciones y sanciones a los servidores públicos que no actualicen y compartan la información correctamente, y establecer una base de datos nacional para registrar las investigaciones sobre personas desaparecidas y no localizadas.
La protección de datos personales en México
Las nuevas leyes buscan facilitar la búsqueda de personas desaparecidas con bases de datos actualizadas (Imagen Ilustrativa Infobae)
En medio de los cambios en las leyes y administraciones, México enfrenta un gran desafío en la protección de datos personales, especialmente los datos biométricos, como huellas dactilares o patrones de iris.
Con la desaparición del Instituto Nacional de Transparencia (INAI) y la creación de un nuevo organismo, el Instituto de Transparencia para el Pueblo, ha surgido incertidumbre sobre cómo se manejarán y protegerán estos datos.
Esta transformación, de acuerdo con Álvaro Vivas, forma parte de una reforma constitucional que entró en vigor hace algunas semanas, marca el comienzo de una nueva etapa en la regulación de la privacidad en el país.
Aunque la legislación mexicana aún no define específicamente “datos biométricos”, estos se consideran parte de los datos personales sensibles, según lo establecido por la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados y la Ley Federal de Protección de Datos Personales en Posesión de los Particulares.
Estas leyes describen los datos personales sensibles como aquellos cuya divulgación podría afectar la intimidad de una persona, incluyendo información sobre salud, orientación sexual y otros aspectos íntimos.
Dada su naturaleza única, los datos biométricos, como huellas dactilares o patrones de iris, requieren un tratamiento especial, ya que permiten identificar de manera inequívoca a una persona utilizando tecnologías avanzadas.
De acuerdo con Porras Vivas, el INAI, antes de su desaparición, emitió en 2018 una Guía de Datos Biométricos, que representó uno de los primeros esfuerzos por definir y regular el uso de este tipo de información en México.
Según el documento, los datos biométricos son características físicas, fisiológicas, conductuales o de personalidad que permiten la identificación única de una persona, como huellas dactilares, reconocimiento facial o patrones de iris.
Todos presentan las mismas características:
- Universales: Todos los seres humanos poseen estas características.
- Únicos: No existen dos personas con las mismas características biométricas.
- Permanentes: Generalmente, estas características se mantienen estables a lo largo del tiempo.
- Medibles: Pueden cuantificarse de manera objetiva.
Antes de su desaparición, el INAI había creado una guía en 2018 para regular el uso de los datos biométricos en México. Esta guía explicaba que estos datos son universales, únicos, permanentes y medibles, y que su tratamiento debe ser cuidadoso y regulado.
Aunque este instituto ya no existe, sus directrices aún pueden servir como referencia hasta que se publiquen nuevas reglas específicas.
Otro aspecto importante que destaca Porras Vivas es cómo funcionará el nuevo sistema, ya que ahora las responsabilidades se dividirán entre varios organismos en lugar de estar centralizadas en uno solo. Con esta nueva estructura, la regulación ya no será única para todo el país, sino que se aplicará de manera más específica a ciertos sectores.
“Con la nueva legislación, en la que ahora se regula a nivel federal, ya no se trata de una ley única que aplicaba a instituciones federales, sino de algo más complejo, con leyes que afectan a ciertos órganos específicos. Las instituciones ya saben lo que deben hacer, y ahora lo importante será ver si realmente aplicaron todo lo aprendido para garantizar la protección de derechos humanos”, declaró.
¿Quién protege mis datos?
El uso de huellas dactilares y reconocimiento facial genera dudas sobre la seguridad de datos personales (Imagen Ilustrativa Infobae)
Aunque han habido cambios administrativos, las reglas para proteger los datos personales y denunciar su mal uso siguen funcionando como antes. Los ciudadanos pueden presentar denuncias si creen que sus datos personales han sido mal utilizados.
Además, es muy importante destacar que no existe una figura legal que permita que las instituciones vendan datos personales. Aunque sí se pueden transferir datos.
Los particulares pueden transferir datos personales con fines comerciales, mientras que las instituciones, aunque también pueden transferir estos datos, no lo hacen con el objetivo de obtener dinero o ganancias.
En lugar de eso, la intención es utilizar esos datos para mejorar las políticas públicas, como por ejemplo, para ofrecer becas o programas sociales. En el caso de los datos biométricos, estos están regulados por la Ley General de Población y se emplean especialmente en la búsqueda de personas desaparecidas, un tema de gran relevancia en México.
Siempre que se soliciten datos biométricos, es necesario presentar un aviso de privacidad, que es un documento obligatorio tanto para instituciones públicas como para empresas que gestionan datos personales.
Este aviso debe detallar el propósito para el que se utilizarán los datos, el tiempo que serán almacenados y las medidas de protección que se aplicarán. Según Vivas, no cumplir con estas obligaciones puede generar sanciones, aunque aún existen desafíos en su implementación, especialmente en el sector privado.
En casos graves de violación a los derechos humanos relacionados con la protección de datos, se pueden utilizar mecanismos internacionales, como la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
El futuro de la protección de datos biométricos en México
Las instituciones deben garantizar que la información biométrica no sea utilizada de manera indebida (Imagen Ilustrativa Infobae)
La transición al nuevo sistema para proteger los datos personales en México presenta varios retos importantes. Según Vivas, uno de los principales desafíos será asegurarse de que las nuevas leyes definan claramente qué son los datos biométricos y establezcan medidas específicas para protegerlos.
Además, es necesario promover una mayor conciencia sobre la protección de datos entre la gente, ya que muchas personas no conocen bien sus derechos en este tema y no leen los avisos de privacidad, lo que hace más difícil exigir responsabilidades si sus datos son mal usados.
Este desconocimiento es aún más preocupante ahora que el uso de datos biométricos, como huellas dactilares o reconocimiento facial, se está volviendo cada vez más común, por ejemplo, en aplicaciones móviles o sistemas de seguridad en edificios.
Aunque Vivas ve el uso del CURP como un paso positivo, destaca que es crucial tener una regulación más estricta para generar confianza en la ciudadanía de que sus datos están siendo protegidos adecuadamente.
“La única manera de protección sería que existan sanciones tal vez más relevantes para este tipo de actos ilícito”, menciona.
Fuente: Infobae